Viernes Girlpower: yo de mayor quiero ser como…

Lidia Valentín

Lydia es mi héroa. Quiero ser como ella: fuerte, fiera y divina. Fuente archivo: Primo Romero en Wikipedia

Un momento girlpower

Este verano estuve algo agobiada, y presté aún menos atención de lo habitual a los JJOO. Ni vi la ceremonia de apertura y suelo hacerlo, aunque luego pase de casi todo lo que sigue. Igualmente, tampoco hice nunca mucho caso a esto de la halterofilia, hasta que Lydia Valentín se hizo con la medalla de bronce en Rio, sumiéndome en el más profundo de los fangirleos.

Gracias a ello di con este vídeo y ahora tengo más nuevas ídolas: estas niñas al principio del vídeo, que con diez añitos ya se meten con pesos que a mí aún me hacen temblar. Me voy de la vida, avergonzada por mi enclenquez y falta de ganas de superación.

 

Es broma… yo soy una mera aficionada al gimnasio, y eso desde hace muy poco: a finales de primavera se me ocurrió probar a entrenar con peso, y encontré lo que siempre había buscado. Hasta me cuesta creer que esto sea bueno, con lo que yo odiaba el ejercicio (descubrí que lo que en realidad odio es el cardio, por aburrido y desmotivador… puj). No lo hago por ninguna ambición o meta en particular: ahora me gusta ir al gym y me interesa aprender a entrenar como es debido, y ya está.

Así pues, no aspiro a acercarme al tamaño y hazañas de Lydia (me río, como si yo pudiera), pero para mí es toda una inspiración… me encanta que no se le caigan los anillos por ostentar su feminidad y coquetería, y parece escapada de esas sagas míticas de mujeres guerreras: le falta el casco y el cuervo. Yo es que soy rarita, y entrego mi adoración a quien me recree estas historias en plan girlpower sin concesiones de la antigüedad.

Más girlpower de antaño
Abbye "Pudgy" Stockton

Abbye “Pudgy” Stockton. Fuente: Girls With Muscle.

En la imagen: chica fitness Abbye “Pudgy” Stockton, culturista estadounidense y pionera de esta disciplina en femenino allá por los años cuarenta.

No es que fuese la primera mujer en meterse a trabajar con peso, ya que ese honor recae principalmente en las damas forzudas que asombraban al público en circos, atracciones de feria y salas de variedades de la era victoriana. Sin embargo, sí fue de las primerísimas voces en reivindicar y popularizar el entrenamiento de fuerza como una actividad sana y gratificante para mujeres de todos los ámbitos.

Y es que Pudgy Stockton no se conformó con ser la reina de las mancuernas en su día, sino que se encargó de difundir su experiencia y conocimientos para animar a otras chicas a entrenar con peso, fundó y gestionó gimnasios para mujeres, promovió concursos de culturismo femenino, y dedicó su vida a tirar por tierra el mito ridículo de que las mujeres se transforman en extrañas bestias asexuadas sólo con levantar unas pesas.

Abbye "Pudgy" Stockton

Abbye “Pudgy” Stockton. Fuente: Girls With Muscle.

Un par de enlaces útiles

Alguna que llegue nueva a esto, estará diciendo: pero que está diciendo esta loca, como siga con estas tonterías llegará el momento en que parecerá un tío enano maquillado… además, todo el mundo sabe que el ejercicio es un castigo al que sólo los santurrones de la salud y la gente ridícula y narcisista están dispuestos a someterse.

Pues NO… mitos, mentiras y majaderías. No seáis esa gente que los mantiene en circulación. No seré yo quien os cuente lo bueno que es el entrenamiento de fuerza para la mujer, ya que los verdaderos expertos en el tema lo ponen en palabras muchísimo mejor de lo que yo soy capaz… hay un montón de artículos interesantes sobre el tema en la blogósfera fitness, pero como novata, éstos dos en especial me han gustado mucho:

Gimnasio: manual de instrucciones para mujeres, en Quo Transformer

Los beneficios del entrenamiento de fuerza, en Mundo Fitness

A todo esto añado mis propios hallazgos:

1) Encuentro que entrenar con peso es mucho más accesible y estimulante que correr como un hámster en una rueda de andar, o intentar copiar a una monitora y poner de relieve tu descoordinación coreográfica en una sala llena de gente.

2) Los progresos se VEN y se SIENTEN de verdad, en lo estético y en la cantidad de peso que puedes levantar a medida que pasan las semanas, algo que mí me contenta mucho; esto no lo conseguí jamás con ejercicio aeróbico ni con dieta alguna (puajjj), que a lo sumo me dejaban fofiflaca y de mal humor, así que invariablemente acababa abandonándolos.

3) Hablando de dietas, no he hecho una de verdad desde que era una tarada adolescente y pensaba que debía perder peso. No por una cuestión de salud, sino por pura estupidez bebida de los medios… yo lo más que he llegado a pesar en toda mi vida son unos 50 kg, es decir, 3 más de lo que yo pesaba por entonces (soy bajita, así que tampoco soy ningún mondadientes).

Ahora mismo no tengo ni idea de cuanto peso ya que no tengo báscula en casa (ni me interesa… no sé porqué alguien consentiría tener este invento del maligno bajo su techo, como no sea para competir en alguna disciplina o pesar las maletas antes de viajar en avión). En todo caso, ahora que voy al gym con regularidad encuentro que quiero comer más sano, reduciendo el consumo de dulces, alcohol y procesados, y añadiendo más vegetales, proteínas y algunos suplementos.

Broccoli

Llamadme rara si queréis, pero a mí me gusta el brócoli. Es otra de esas cosas que me cuesta creer que de verdad sean buenas, ya que en mi experiencia, las cosas que me gustan rara vez lo son. Foto de freefoodphotos.com, CC BY 3.0

Ojo aquí a la palabra clave: querer… ahora quiero hacerlo así porque veo de inmediato la utilidad: no para disfrutar de salud en mi vejez, que no sé si llegaré, o para presumir en la playa, que nunca voy, sino porque lo noto en mi rendimiento en una actividad que me gusta, en comparación a como me siento y los resultados que obtengo cuando mi organismo está empantanado de porquerías que no me aportan nada.

Aunque tampoco soy ni seré de esos beatos insufribles de la nutrición, esos que predican la salvación mediante privaciones, y no pierden ocasión de amenazar con el sufrimiento eterno en el infierno de la enfermedad y los kilos de más (oh, el horror) a quienes no acepten la iluminación y la verdad de moda… yo sigo siendo de la opinión de que la mejor manera de combatir la tentación es abandonarse a ella de vez en cuando #noregrets.

Y como no me da la gana de arrepentirme cuando eso pasa, ni acepto estar sometida a sentimientos de culpa u obligación, también me resulta mucho más fácil decir que no, pasar de largo, y poner a doña Tentación en su sitio si se pone muy pesaíca interponiéndose muy seguido en el camino a mis objetivos.

4) Estoy convencida que el ejercicio regular ha sido una de las cosas que me ha mejorado notablemente la piel en los últimos meses. Ni idea acerca de la mecánica o explicación detrás de esto, pero tengo claro que mi piel está más limpia y con más vida desde que voy al gimnasio. Se que esto no es sólo atribuible a las mejoras en mis hábitos alimenticios, ya que esto vino un poco después, y los cambios positivos los empecé a notar casi desde que empecé a entrenar

5) He podido darle envidia a mi padre, que lleva semanas diciendo que el también quiere ir al gimnasio, cosa que para mí es muy importante. Papá Nessie es un señor de hábitos sedentarios entrado en años y en kilos, y eso naturalmente me preocupa… así pues, este año los Reyes van a dejarle por adelantado una membresía de prueba (con monitor incluido, de modo que no se pase de entusiasmo novato), a ver si se obra el milagro de Navidad y se nos anima a pasarse al lado fitness y a cuidarse.

Va ¡animaros a ser mujeres guerreras y herreras en 2017! Si lo que os da miedo es poneros como Arnold antes de que le diera por el politiqueo, pues ya os digo que no va a pasar jamás por ir a echar una hora o así en el gym 2-3 veces por semana, sobre todo si, como yo, coméis de todo lo que os apetece y os apuntáis a un cerveceo o vineo si surge algún plan el finde (dentro de lo sensato, como ya apunté). Nadie se pone como esos tíos cachas tan fácilmente, ni siquiera los tíos cachas, por eso se inventaron los anabólicos.

Desodorante DeliplusEn mi bolso del gym

Potinguera irredenta como soy, nunca dejo de sorprenderme un poco cuando alguien muestra lo que lleva en el bolso del gimnasio en alguna red social, y van cargando con la misma parafarmacia que llevo yo para un viaje de varios días… No sé… a mí es que me gusta tomarme mi tiempo para mis rituales, y hacer eso en el gym me da pereza.

Por lo tanto, el único cosmético que siempre llevo en el bolso es el desodorante spray sin perfume de Deliplus: es barato, sin alcohol, y no huele a nada en absoluto, mi característica preferida de este desodorante. Lo de 24hrs de efectividad que promete en el envase, pues a mí como que no me funciona, pero para un spray rápido en el vestuario al final de un día caluroso o estresante, me aporta tranquilidad.

Y ya que estamos, tengo una queja ¿sabéis esos hombres que siempre rezongan de las mujeres que van a hacer ejercicio bañadas en perfume? Adónde voy yo parece que son los tíos los más olorosos con diferencia (también es que son más, siendo justa)… el caso es que no hay día que no me toque tener cerca en un momento dado a algún chuleta marinado en Axe; yo normalmente no soy sensiblera a las fragancias, pero le estoy cogiendo aún más manía a esa marca de la que ya le tenía.

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2 Comments on "Viernes Girlpower: yo de mayor quiero ser como…"

¡Gracias por comentar!

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María Monedero
Guest
Es que con los debidos respetos para todo el mundo, el ejercicio sienta bien sobre todo porque se siente :). A cada persona le va un ejercicio diferente, pero yo creo que el que no ha encontrado el suyo es porque aún le quedan otros que probar… Te voy a contar un secreto que quizás no se te ha ocurrido: normalmente, los que más Axe llevan son los que tienen un sudor más fuerte. O los que más acomplejados estén… Así que desde cierto punto de vista están intentando no molestar a nadie, aunque a ti te afecte justo al… Read more »
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