Viernes de divagaciones: delineadores y gloss de Benecos

Benecos lipgloss & lipliners

Delineadores y gloss de Benecos

Una breve reseña

Aún no he dado con un producto labial de esta marca que no me guste, y éstos delineadores y gloss de Benecos no han sido la excepción.

Lo más curioso de todo es que ni siquiera me perfilo los labios desde que era una pequeña potiadicta adolescente… una de las modas más horteras y repelentes que hicieron furor en esa época era la del perfilado oscuro con los labios claros*, y creo que eso me marcó hasta el punto de desterrar este elemento de mi tocador.

El caso es que el delineador rojo me empezó a apetecer desde que pillé el pintalabios de ese color, y al final he acabado usándolo incluso mas veces que el rosa, por extraño que parezca. Es cremoso, perfila a la perfección y cumple con su deber de darle un acabado más pulcro y duradero a la aplicación… no es que la barra de labios me de problemas, pero como tengo la cosa de que los pintalabios rojos a veces son un poco traidores, y al cabo de un rato les da por ir donde no deben, me gusta marcar límites por si acaso.

El lápiz rosa al principio me dio un pelo más de desconfianza… a primera vista parecía algo mas frío y nacarado de lo que a mí me gusta, pero al final ha acabado encajando con mi labial rosa-nude habitual de KIKO. Por lo demás, es igual de bueno que el del lápiz anterior.

De este gloss, pero en el color “kiss me”, ya hablé en una reseña anterior y poco más tengo que agregar en cuanto al color “flamingo”, que aparte del anterior era el único de la gama que no era nacarado, algo que no me gusta demasiado en los labios.

En fin, es una monada de color rosa coral-nude, muy ponible para diario, no me da esa desagradable sensación pegajosa de tantos glosses, y tengo la impresión de que es bastante más duradero que el primero… probablemente porque en este color más neutro se nota menos el desgaste al pasar las horas, o al comer y beber.

Así pues, le doy a los delineadores y gloss de Benecos 4 puntos. No es que me hagan decir: no pueden faltarme nunca más, pero me está gustando mucho usarlos, y es muy posible que repita.

1 punto: ¡No! Nunca más, ni aunque me lo regalasen, o me pagasen para usarlo.
2 puntos: Dejé de usarlo tras el período de prueba y es muy improbable que lo compre otra vez. Podría ser justo lo que buscas, pero a mí personalmente no me sirve en absoluto.
3 puntos: Ni frío ni calor. Terminaré el envase que compré, pero dudo que repita. Podría ser justo lo que buscas, pero a mí no me ha servido de mucho.
4 puntos: Me gusta. Está bastante bien y cumple su función. Es posible que repita, si no encuentro algo que me guste más.
5 puntos: ¡Lo adoro! Cumple su función de maravilla, es un placer usarlo, y se ha ganado su sitio en mi rutina de belleza.

Un vídeo

Como he dicho antes, el look de pintalabios perlado no es para mí, pero me gusta bastante vérselo a Andrea, la mitad femenina y cabreada del feo-guapo Stromae en “Tous les mêmes”. Como no me va a gustar un hombre capaz de lucir gloss claro y un ojo ahumado con gracia, desparpajo y la dosis justa de despecho y mala uva…

 

*Una diatriba-desahogo-disquisición

Por si alguien se lo está preguntando, no, a pesar de mis muchos momentos fashion-victim de juventud, al menos puedo decir que nunca me hice ese delineado, ni siquiera cuando tenía gustos de adolescente: lo odiaba. Lo odio aún. Me invade el deseo imperioso de gritar ese odio inextinguible a los cuatro vientos…

Aún veo a alguna llevando eso, aunque como las modas se reciclan cada dos décadas, últimamente me cuesta discernir si se trata simplemente de belenestebanismo desfasado o de choni-hipsterismo Po-mo, made in 201_’s y beatificado por Vogue. Ajj, me hace falta un trago, o siete…

 

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