Viernes de divagaciones: lanzamientos de belleza de ayer y de hoy

Publicidad MaxFactor

Publicidad de Max Factor, publicada en el Especial de Primavera de la Revista Crónica (1936). Imagen (clic para ir a fuente): Obaku Estudio via Flickr – CC BY 2.0

¡Bellezas mías! hoy no os traigo reviews, sino un par de cosas del universo potinguil: lanzamientos de belleza de ayer y de hoy, que me han estado dando vueltas por la cabeza, y tenía que sacarles a pasear; reviews, lo que se dice reviews, para la semana que viene…

El hype de la semana que me puso a pensar

Y quien me lo iba a decir… no me llamaba nada la hiperpublicitada Fenty Beauty by Rihanna, ni antes ni inmediatamente después de lanzada… me suele pasar con estas cosas que a las que se les da tantísimo bombo y platillo, que me hartan antes de nacer. No obstante, en mi línea de llevar la contraria porque sí, alguna que otra reacción al lanzamiento del veroño que he encontrado por ahí me hacen querer mirar el fenómeno Fenty con más detenimiento.

Vaya por delante que a mí la Riri no me dice nada, ni como artista ni como personalidad famosa; vamos, que ante mis ojos y oídos nunca ha podido remontar el odio inconmensurable que le cogí a su “Umbrella” 😤😡💥, apenas comparable con el que me producen todos y cada uno de los temas reguetoneros del momento.

Además, las marcas de celebrities por lo general no me suelen interesar: yo a los famosos les pido que me entretengan, no que me arreglen, me “diseñen” ropa, me laven el pelo, me sirvan vino, me perfumen (de hecho, las colonias más ¡puaj! que he probado en mi vida han sido casi todas de celebrities…), ni muchísimo menos que me den consejos de salud sin tener NPI de ciencia o medicina (sí Gwyneth, es contigo y tus magufadas de culto, que cada día se os va más el perol en Goop)

Sin embargo, creo que alguna gente (empezando por mí misma) se ha apresurado un tanto en descartar este lanzamiento como algo un poco en plan “típica movida publicitaria de famosa metida a businesswoman”. Aparte de la avalancha desatada de fangirleo que cabría esperar, he visto por ahí unos cuantos comentarios que me resultaron curiosos, en plan “no veo la novedad” “¿eso es todo?” “ya lo han hecho otras marcas” “se parece demasiado a la imagen de marca de la KKW”…

Vale, con lo último estoy de acuerdo: para mi gusto, la gente Fenty podría haber hecho algo distinto, a mi parecer… pero bueno, que sabré yo, que no me gusta nada la telebasura, ni su gente ni nada que huela a ellos (véase también: mis odios inextinguibles y huargunos, que no perrunos, junto a la sección “reguetón”). Por lo tanto no pertenezco al público objetivo que consume ese fenómeno, que no es precisamente pequeño y sí el sueño hecho realidad de cualquier marketer que se precie… así que a bote pronto, también se me ocurre que sería de tontos no “aprovecharse” un poco de ese camino recorrido.

Pero lo que me dejó un poco a cuadros, es que alguien pueda pensar que lanzar una gama de 40 tonos de piel, así de buenas a primeras y viniendo de una marca novata, es algo que lo puede hacer, o lo hace, cualquiera; aunque sea una marca que cuenta con el apoyo del superpoderoso grupo LVMH, y que esto se pueda ver como algo secundario en comparación con el número de artículos que han lanzado. A ver, que si Rihanna y su marca recién nacida han hecho que me quite el sombrero, pues se dice y ya está.

via GIPHY
De acuerdo, la colección en sí no abarca (aún) muchos productos, ni FB es tampoco la primera ni la única línea de maquillaje de alta gama que ofrece algo parecido a esto (que no igual, o por lo menos que yo recuerde), pero a mí, que viví un tiempo en ese nirvana de los shopaholics que es EEUU y me he pateado kilómetros de malls y big box stores hasta desfallecer (y si examinamos como está este asunto en Espein, mejor ni hablamos… ), desde un punto de vista de marketing (y ya no digamos de inclusión y cuestiones sociológicas que no son lo mío), sí me ha parecido que este lanzamiento se sale un tanto de lo de siempre: lo que pude ver “en vivo y directo” en el corner de Sephora me sorprendió porque así a primera vista, en cuanto a colores de usuarias no se han quedado cortos en ningún punto del espectro.

Y eso lo digo como alguien que no suele fijarse mucho en cosas que yo no necesite; a ver, no soy maquilladora profesional, no tengo una piel especialmente difícil de pintar, y en casi dos décadas que llevo usando maquillaje, no logro recordar que me costara dar con mi tono en cualquier perfumería normalita.

Ni que decir tiene que, si no fuera así, como que me cabrearía un tanto que muchas marcas hicieran como que yo no existo; ídem que alguna que otra persona bastante inteligente, perspicaz y muy puesta en el mundo de la cosmética, haga como que una cosa así no tiene mucha importancia más allá de la novedad, que ha sido más que nada lo que me impulsó a escribir esta matraca.

Pues eso: chapeau à Riri y su visión de negocios. ¡Ah! Y quien se haya animado a probar cosas de la marca, que pase por aquí y me cuente, que ahora tengo curiosidad viva… de lo poco que he visto y probado con prisas, creo que me apetece el maquillaje en stick, otra cosa que jamás pensé que diría… cosas veredes, amigo Pancho.

Cosmética guadafak: el calibrador de la belleza

Esta cosa como una jaula con pinchos, que lleva esa pobre mujer en la cabeza (no me preguntéis porqué sale tan sonriente), no es ningún experimento frankensteiniano sino un “calibrador de belleza” ideado por el señor de la imagen, Maksymilian Faktorowicz, un inmigrante polaco establecido en California que llegó a ser conocido como Max Factor: fabricante de pelucas, cosmetólogo de las estrellas de Hollywood y fundador de la famosa marca, nacido tal día como hoy en 1872.

Max Factor calibrador de belleza

Fuente: blog Modern Mechanix – número de enero de 1935.

El Sr. Factor concibió este extraño instrumento como una herramienta para su trabajo, y el de la naciente industria estética impulsada por él (aparte de su trabajo cinematográfico, fue él quien popularizó el concepto del “maquillaje social” más allá del mundo del cine, bajo su lema “maquillaje para las estrellas – y para ti“, en épocas en que aún estaba mal visto que una mujer de buena reputación se pintara como “esas del teatro”).

El fin era obtener mediciones milimétricas de la estructura facial, para así identificar imperfecciones que podían pasar desapercibidas a simple vista, pero que se verían destacadas y aumentadas sin piedad por la cámara y el proyector; en base a esas mediciones, era posible diseñar el maquillaje más adecuado para el rodaje, que camuflara cualquier defecto y perfeccionara al máximo la belleza de las actrices.

Calibrador de la belleza Max Factor

Imagen de Jllm06, CC BY-SA 4.0 – vía Wikimedia Commons.

Sin embargo, y al contrario que los cosméticos creados por su inventor, novedosos para su época y codiciados por todas, desde las divas mas glamurosas hasta las chicas que soñaban con serlo, el aparatejo de medir la belleza no tuvo el éxito esperado*; de hecho, sólo ha llegado hasta nuestros días un calibrador de este tipo, actualmente en la colección del Hollywood Museum en Los Ángeles.

*(Vaya, me pregunto por qué… en serio ¿os imagináis a diosas del cine como Joan Crawford y Mary Pickford, por nombrar algunas, consintiendo que les encasquetaran ese espanto en la cabeza?)

Clara Bow

Los famosos “morritos” exageradamente definidos de Clara Bow, el look popularizado por la primera It Girl del cine y creado para ella por Max Factor. Como veis, niñas, no hay nada nuevo bajo el sol: el perfilado de labios ondulado en clave “wavy brows” de Instagram 2017 no viene a ser sino un horrendo eco bastardo de este clásico de 1924. (Imagen: Wikimedia Commons).

Por desgracia, no he podido averiguar que habrá sido de “la máquina de besar”, otro de los inventos de Max Factor senior, que al parecer creó específicamente para las románticas y besuconas historias del cine, con el fin de poner a prueba la duración de sus productos labiales. Dejando aparte lo del grimoso calibrador de belleza/doncella de hierro facial, creo que me habría gustado conocer a este señor y charlar con él…

The Kissing Machine

La “máquina de besar” del Sr. Factor, junto al famoso álbum de grandes éxitos de los Chili Peppers que la dio a conocer a muchos de mi quinta. El cartelito pone: “Como ayuda para la investigación del labial Tru-Color, el primer pintalabios indeleble de larga duración, Max Factor construyó un Oscilador Mecánico de Labios (Máquina de besar) para comprobar lo que resistiría el labial. Un beso con diez libras de presión estaba considerado como “el beso perfecto”. ¿? Ni idea si “diez libras de presión” será mucho o poco, pero vista así, la cifra impresiona… Fuente: Elizabeth via Flickr, CC BY 2.0.

 

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4 Comments on "Viernes de divagaciones: lanzamientos de belleza de ayer y de hoy"

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